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viernes, 28 de enero de 2011

Mascagni vive entre nosostros


Pietro Mascagni (1863 – 1945)  - representante categórico del verismo italiano - es mi compositor de ópera italiana favorito. Conocí su producción musical gracias a mi buen hermano Rolando que desde su adolescencia inició su gusto por la lírica italiana. Él supo transmitir sus conocimientos a mi papá y a mí. Desde entonces he podido conocer más de este fascinante mundo.

Puedo decir sin temor a equivocarme que la música de Mascagni me permitió  descubrir la sensibilidad y belleza de la melodía. Esto se traduce en el intermezzo musical de su Cavalleria Rusticana. Esta ópera fue inaugurada el 17 de mayo de 1890 en el Teatro Costanzi de Roma.

El intermezzo marca la pauta de esta ópera que consta de un solo acto. Dicho intermedio es la pausa necesaria de una obra marcada por el comportamiento violento de sus personajes sometidos a una gran tensión emocional.
Entonces el intermezzo es para mí la expresión más completa de lo que es la melodía, la belleza  y sensibilidad hecha música que es lenguaje de la pasión.

Por otra parte, Andrea Bocelli le rindió tributo al genio de Livorno con la canción Mascagni del álbum Cieli di Toscana (2001). Los acordes son arreglos tomados del Intermezzo. La letra y música son de Paolo Marioni, Luigino Baigioni y Carlo Botteghi.

A continuación trataré de interpretar, en un sentido subjetivo e idealista, la letra de esta hermosa canción.

La población de la ciudad tiene un débil recuerdo por el pasado. El cielo es la gran esfera azul y diáfana que se refleja sobre esa ingente masa de agua salada que es el mar.
El viento es una fuerte corriente natural que arrasa con el pasado y memoria que la historia de la música ha sido capaz de narrarnos a través de su lenguaje.
El hombre que en vida fue músico ha sido olvidado por las personas de su ciudad.
Aunque hoy con poca fama, honor y esplendor que le avalen; sin embargo su estela está impregnada en el aire toscano gracias a los sonidos melodiosos que su genio musical supo crear.
E’ colpa di certe città poca memoria
Con il cielo riflesso sul mare
Ed il vento che spazza la storia…
E tu dimenticato così come un uomo che fu,
Senza gloria e senza memoria
Ma il tuo canto è ancora nell’aria.

Las embarcaciones pequeñas y las grandes naves cuyas velas hacen que éstas sean impulsadas por la superficie marina son las abanderadas de difundir por el planeta la dulzura y suavidad de la voz y del sonido del instrumento musical.
Le barche, le vele, le onde,
le navi di questa città
Ora cantano tutte insieme
Le tue melodie nel mondo.
E’ alta nel cielo la musica che ci hai dato tu
E nessuno può cancellare
E mai più dimenticare… adesso…

Una mujer es la persona amada quien ha escrito un sinfín de cartas. Es un secreto que ambos comparten.
Quel segreto che tenevi con te,
Una donna, un amore,
Quante lettere scritte per lei,
Per non morire.
Una voce, due occhi grandi
nascosti nel cuore…
Sotto un limpido cielo toscano
Tanta voglia di sognare.

Mascagni es historia, pasión y dolor. Su estela está presente en la personalidad de los hombres de mar y de todos aquellos toscanos que le cantan a la vida desde los mares eternos de esta encantadora región.
Storie, passione e dolore
Mascagni vive tra di noi.
La luna sparisce dietro alle nubi
E un uomo canta dalla prua
Negli occhi l’equatore,
grande sogno dei marinai
E la scogliera già svanita
Si alzano le vele della vita… e adesso…
En vida, Mascagni obtuvo el reconocimiento musical gracias a su ópera prima “Cavalleria Rusticana” (1890) cuyo intermedio musical es la expresión más completa de la belleza hecha sonido. Aunque su éxito no fue el mismo con sus posteriores composiciones, Mascagni vivirá entre nosotros. Su fuerza musical está impregnada en el cielo, aire y mar de su querida Liguria. La fuerza de su música ha roto las cadenas del olvido y ésta no morirá, nunca.

jueves, 6 de enero de 2011

Caruso: el poder de la lìrica*


En esta oportunidad quiero escribir sobre personajes célebres del mundo de la ópera italiana. Me estoy refiriendo a Enrico Caruso, Gioacchino Rossini y Pietro Mascagni. Lo haré de una manera diferente. Comentaré  sobre ellos a partir de canciones escritas sobre estas personalidades. Dichas canciones son: Caruso, I love Rossini y Mascagni las cuales han sido interpretadas por el también italiano Andrea Bocelli (n. 1958). En esta ocasión empezaré con la canción Caruso del álbum Romanza (1996).
 Es importante saber que Enrico Caruso (1873 – 1921) fue un célebre cantante italiano considerado como uno de los mejores tenores de ópera de todos los tiempos. Debutó en 1894 con L’ amico Fritz en el Teatro Nuevo de Nápoles, su ciudad natal. Con una voz de gran amplitud de registros y excepcional potencia, consolidó su fama entre 1898 y 1903, año en que por primera vez actuó en el Metropolitan  de New York, de donde fue primer tenor hasta 1920. Tras recorrer el mundo triunfalmente, enfermó en 1920 en New York y regresó a su tierra natal donde murió.
El golfo de Sorrento con su verde mar es testigo silencioso de una apasionada historia de amor entre un hombre y una mujer.
Qui dove il mare luccica,
e tira forte il vento
sulla vecchia terrazza
davanti al golfo di Surriento
El amante brinda consuelo a la sensible dama luego de que ella ha roto. En breve, él se dispone a cantar.
un uomo abbraccia una ragazza
dopo che aveva pianto
poi si schiarisce la voce,
e ricomincia il canto
Su canto es de amor y de pasión. Es un sentimiento muy fuerte. Son las cadenas del deseo que recorren el interior de su cuerpo.
Te vojo bene assai
ma tanto tanto bene sai
è una catena ormai
che scioglie il sangue dint’e vene sai…
El cantante se sumerge por un instante en la nostalgia y recuerda tiempos pasados vividos en el Nuevo Mundo.
Vide le luci in mezzo al mare,
pensò alle notti là in America…
Sin embargo, el espejismo del recuerdo se diluye en el instante mismo en que todo retorna a la realidad.
..ma erano solo le lampare
e la bianca scia di un’elica
La nostalgia por el recuerdo vivido cala hondo el alma del músico.
…senti il dolore nella musica,
e si alzò dal pianoforte
La muerte es un tema que ronda sus pensamientos. Pero ésta no parece ser algo que le atormente. Por el contrario, el morir significa un estadio agradable. Como diría Luis Alberto Sánchez, se nace a la muerte con la muerte.
..ma quando vide la luna uscire
da una nuvola,
gli sembrò più dolce anche la morte
Nuevamente el cantante se dispone a admirar la infinita belleza femenina de su amada cuyos profundo ojos verdes son el símbolo de la hermosura de la mujer de Sorrento.
guardò negli occhi la ragazza,
quegli occhi verdi come il mare…
La lírica mantiene una estrecha relación con la actuación donde cada representación nos envuelve en un fascinante  mundo de ficción.
Potenza della lirica,
dove ogni dramma è un falso
che con un po’ di trucco e con la
mimica
puoi diventare un altro...
El artista es exitoso solo cuando tiene la absoluta certeza de que ha obtenido el reconocimiento del público respetable. Este placer es infinito. Incluso es una dicha superior a los gratos momentos vividos en América.
…puoi diventare un altro
ma due occhi che ti guardano,
così vicini e veri
ti fan scordare le parole,
confondono i pensieri
così diventa tutto piccolo,
anche le notti là in America
Ver el tiempo transcurrido. “ti volti la tua vita, come la bianca scia di un’ elica”. Para luego reconocer y ser consciente del fin de la vida. “è  la vita che finisce”.  No es para tener temor si es que se tiene la certeza de que algo bueno se ha hecho en la vida. Eso sí que es digno de alegría. “Ma lui non ci penso poi tantoanzi, si sentiva già felice,e ricominciò il suo canto.”
No cabe duda que Caruso trascendió su espacio-tiempo. Es el gran tenor referente por excelencia de la lírica italiana del siglo XX. Su imagen ha sido ejemplo de continuas generaciones de tenores. Así lo entendió Andrea Bocelli quien en su álbum Romanza le dedicó la canción que hemos comentado en esta oportunidad.
http://www.youtube.com/watch?v=HOLz2R2EtPg

lunes, 27 de diciembre de 2010

Navidades con el Guasón



Navidad, navidad
Linda navidad
Es un día de alegría y felicidad…
…Navidad, navidad
Batman huele
Robin pone un huevo,
El batimóvil pierde una llanta
Y el Guasón se va a escapar…

Cada 25 de diciembre, las personas del mundo entero celebran la fiesta de Navidad. Esta es una fecha muy especial, pues conmemoramos el nacimiento del niño Jesús. Además dicho día tiene muchos significados para cada uno de nosotros. Para unos navidad es reunirse con la familia. Para otros significa regalos nuevos. Están aquéllos para quienes este día les llena de profunda melancolía.

Personalmente para mí navidad significa comer a las 12 de la noche un delicioso pavo o lechón o pollo a la brasa. Luego, tomar una exquisita taza de chocolate con un pedazo de panteón. Claro está después de haber celebrado con una copa de champaña y/o vino.

El 25 de diciembre es poco más que un día común y silvestre. Es un día como todos los feriados: aburrido. Si puedo salgo a jugar bulbito o veo alguna película en mi DVD. Pero desde hace tres años, dicho feriado tiene algo de diferente. Y es que no se trata de que yo vaya a hacer algo extraordinario. Si no que por 30 minutos veré mi capítulo favorito de la serie animada Batman de la Warner Bros titulada Navidades con Guasón.

Así es. Todas las personas que tienen mi edad (24 años) habrán visto alguna vez la serie Batman que se emitía por el canal 4 o por el cable. ¿Cómo olvidarlo? Lo graciosos de esto es que el capítulo con el Guasón nunca lo vi por la TV. No. Sino que lo vi en un DVD que compré hace tres años en el mercado de Santiago de Surco. Desde entonces cada 25 de diciembre veo fervientemente este episodio.

Lo que más llamó mi atención fue el colorido dibujo de Guasón: marcado cabello verde oscuro, rostro cubierto de blanco maquillaje. Su mano derecha _ cuyo dedo índice señala su burlona dentadura – indica que Guasón está tramando una nueva fechoría.

En esta oportunidad, Batman y Robin verán interrumpida la víspera de la navidad por culpa de Guasón quien escapa del Asilo de Arkham trepado en un árbol de navidad-cohete. Ciudad Gótica se ve amenazada nuevamente. El Guasón se apodera de la señal televisiva de la ciudad. Desde el Observatorio Monte Gótico se encarga de contar las fechorías que piensa cometer. Primero, muestra a lo que él considera su “familia perfecta” integrada por el comisionado Gordon, una chica (que no mencionan su nombre) y el asistente del comisionado.
Segundo, el Guasón expresa firmemente su intención en detonar el puente del tren de las 11:30 p.m. de Ciudad Gótica. Tercero, el villano bromista hace de las suyas al colocar - en las calles de la ciudad – una enorme muñeca mecánica Betty Bu que causa serios daños materiales.

Ahora Batman y Robin tienen que encontrar a Guasón antes de la media noche. Será una ardua tarea ya que “nada es fácil con el Guasón”.
El primer que solucionan es el del puente del tren de la ciudad. Éste es detonado por los esbirros de Guasón, así que nuestros héroes enmascarados evitan que se desbarranque con los pasajeros a bordo.
Luego se dirigen al Observatorio Monte Gótico desde donde Guasón transmite su programa “Navidades con el Guasón”. Consiguen sacarlo del “aire”, pero se dan con la sorpresa de que éste no se encuentra en dicho lugar. “Nada es fácil con el Guasón”.
Para esto la ciudad se ve amenazada por la imponente presencia de una enorme muñeca Betty Bu. Batman deduce que este tipo de juguetes solo pueden prevenir del almacén de la Compañía Laffld que hacía tiempo había quebrado. Es así como los enmascarados héroes van a la caza del malvado Guasón. Antes tienen que sortear una serie de obstáculos: muñecos –ametralladoras, juguetes e aviones asesinos, francotiradores, etc.

Finalmente el Guasón hace su aparición estelar. Muestra a sus tres prisioneros (“la familia perfecta”) quienes están a punto de caer dentro de una gran caldera de agua hirviente. Batman arremete contra Guasón. Éste se escabulle ladinamente. Sin embargo, una mala maniobra de The Joker lo pone  a punto de sumergirse en dicha caldera. Batman intervienen rápidamente antes de que aquél caiga. Nuevamente Guasón ha perdido. Una vez más sus planes se han estropeado. Regresa a Arkham desde donde seguramente planeará nuevas fechorías.

martes, 14 de diciembre de 2010

El bueno, el malo y el feo.


Il buono, il brutto e il cattivo (1966) es la tercera y última película de la afamada Trilogía del dólar del recordado director italiano Sergio Leone. Para esta ocasión, Leone contó con la participación actoral de Clint Eastwood en el papel de El bueno. Le acompañan en los otros dos roles protagónicos Leen van Cleff como El malo y Eli Wallach como El feo.

La película cuenta que en tiempos de la Guerra de Secesión tres cazadores de recompensas emprenden la búsqueda de un tesoro que ninguno de los tres puede encontrar sin la ayuda de los otros dos. De esta manera, no les queda otra solución que colaborar en apariencia; sin embargo, los tres pistoleros intentarán eliminarse.
Este film de Leone es considerado el más americano de entre los tres. A diferencia de sus dos predecesoras, resalta notoriamente en el contexto de la trama la guerra civil en los Estados Unidos. Además es importante añadir que posteriormente Clint Eastwood tocó el tema de la Guerra de Secesión en su película The outlaw Josey Wales (1975) cuyo personaje principal – Josey Wales – es mucho más que un simple caza recompensas.

Pasemos a comentar un poco esta película presentando a los tres personajes principales de la misma. La película se llama El bueno, el malo y el feo; sin embargo los personajes  aparecen en escena en el siguiente orden: el feo, el malo y el bueno. Es así como los vamos a presentar.

El feo es conocido con el nombre de Tuco. Es el patito feo de la película. Es un ladronzuelo el cual es buscado por los caza recompensas. Su cabeza tiene precio, aunque se ofrezca  poco por él: 1000 dólares. Está confabulado con El bueno. Cada vez que Tuco es capturado por los pistoleros, es cuando interviene El bueno quien le recaptura. Éste se encarga de llevarle al pueblo en donde se le busca. En el preciso momento en que Tuco tiene la soga alrededor de su cuello para ser ahorcado es que se da la intervención de El bueno quien le rescata. Claro está luego que éste ha cobrado la recompensa. De los tres, es el segundo en enterarse de la existencia de un tesoro escondido en el cementerio de la región: Loma Triste. Este dato se lo proporciona un moribundo soldado llamado Bill Carson, aunque la información se la da incompleta.

Por otro lado, El malo responde al sobrenombre de Sentenza. Es un despiadado cazador de asesinos. Su afán es el dinero. No tiene reparo en los medios para obtenerlo. Es un mercenario que dispara sus balas tanto a sus víctimas como a quines solicitan sus servicios. Es el primero, en saber de la existencia de un valioso botín que un tal Jackson – haciéndose llamar ahora Bill Carson – posee luego de que éste haya escapado con un cargamento de oro tras una emboscada yanqui.

Por último, El bueno es simplemente Rubio. Es el hombre sin nombre. Es un diestro pistolero que caza bandoleros, cobra recompensas que se dan por éstos. Está coludido con Tuco. Justamente en la escena en que Rubio camina agonizante por el desierto llevado por Tuco es cuando aquél se entera del nombre específico de la tumba donde se encuentra enterrado el preciado botín. Es la segunda parte del dato que Bill Carson no le dijo a Tuco. La otra parte de la información necesaria para encontrar los 200.000 dólares en oro. Es el dato del nombre de la tumba donde se encuentra enterrado el botín y que ladinamente obtiene Rubio de Bill Carson. Esta información es la que le permite seguir con vida.
De esta manera los tres terminan siendo víctimas  del enfermizo éxtasis por el oro y obligatoriamente necesitarán colaborar en apariencia si es que quieren encontrar el codiciado botín.

Tanto Tuco como Sentenza saben que el oro se encuentra en el cementerio Loma Triste. Por su parte, Rubio solo cono el nombre del ataúd en el que se encuentran escondidas las deseadas monedas. Con inteligencia sabe sacar provecho de la situación.

A lo largo de la película los tres cazas recompensas sortean una serie de pericias. Por otro lado, Rubio y Tuco mantienen una mayor afinidad por lo de su antigua sociedad. Pero ni uno ni otro confían tanto de sí mismos. Son enemigos relativos y eso les da la posibilidad de negociar.
Por su parte, Sentenza es el enemigo absoluto. Su cegado individualismo tarde o temprano le pasa factura ya que; mientras Tuco y Rubio colaboran entre sí, aquél solo actúa solitariamente

Mención aparte merece el tratamiento que Leone hace de la Guerra de Secesión (1861 – 1865). Es una guerra civil de la cual los tres truhanes ven de cerca. No son ajenas a ella. Es un enfrentamiento entre soldados del norte y del sur que desfilan entre pueblos. Son los bandos de regimientos, caballerizas y cañones. La Guerra de Secesión fue un hecho histórico debidamente registrado en los anales de la historia americanaza. Es el acontecimiento oficial.
La otra cara de la moneda son Rubio, Sentenza y Tuco. Son personajes marginales. Simples pistoleros vagabundos y errantes. Ven de cerca la contienda bélica y hasta sacan cierto provecho de la misma. Conocen la crueldad y miseria del enfrentamiento entre hermanos. Su vida cotidiana esta plagada de riesgos constantes. Buscan subsistir. Malviven simplemente. Aunque suene duro decirlo pasarán por esta vida sin pena ni gloria. No formarán parte de la gloriosa historia de los Estados Unidos que más de siglo y medio después sus jóvenes habrán de estudiar en las escuelas públicas, ni mucho menos serán dignos de merecer un monumento por su contribución a la construcción del Estado – Nación de dicho país. Sólo son pistoleros y su habilidad con las armas es lo único que poseen para malvivir.

El desenlace final nos muestra un vez más la impronta de Leone. Un a vez que los tres han llegado al cementerio es cunado empieza resaltar el comportamiento de cada uno. Vemos a un Tuco desesperado por tener el oro en sus manos.  Cava con extrema desesperación. Mientras tanto  Rubio es paciente y calculador. Parece que nada le perturba ni aun cunado El malo le apunta con su revólver. Por su parte Sentenza - a quien le toca bailar con la más fea – nunca sabrá la ubicación exacta del oro ya que termina perdiendo el duelo de tres.
Es justamente la escena del duelo el momento cumbre  de la película. Este se inicia momentos antes cuando Rubio les hace saber a Tuco y a Sentenza que el tesoro no se encontraba en la tumba que El feo había estado cavando. Es en ese instante en que Rubio decide dejarlo todo a la suerte. Astutamente, decide anotar en una piedra el nombre del sepulto en que halla el oro. En ese momento, los tres se desplazan lentamente hacia una especie de plaza circular en se batirán a duelo. Es el instante en que empieza la tensión. Cada uno se estudia milimétricamente.  La música de Ennio Morricone – como a lo largo de todo el film -  acompaña una vez más este tenso momento.

Al final es Rubio quien resulta ganador. Elimina a Sentenza y perdona la vida a Tuco a quien hace cavar en el verdadero sepulto en donde se encuentra el oro. El  lugar exacto respondía al nombre de UNKNOWN (Desconocido).
Nuevamente el hombre sin nombre se salió con la suya. Se lleva la mitad del oro. La otra parte es para Tuco quien al final de cuentas resulta víctima del buen humor negro de Rubio.

Por último, creo que el personaje de Rubio es el principal de entre los tres. Es implacable, pero en el fondo tiene un lado humano. Este antihéroe de los spaghetti western con sombreo, poncho verde y puro en boca tiene un sitial bien ganado en la historia del cine del oeste. Tengo que admitir que aún me resulta un poco difícil describir con mayor precisión a este tipo de películas y personajes complejos. Pero si alguien me pidiera definir de cuerpo entero a un personaje como Rubio, entonces sólo me limitaría en citar a Tuco quien – a final de la película – define en pocas palabras y precisión la personalidad de Rubio diciéndole: “Hey, Blondie… you know whta you are? Just a dirty son of a…”.*



















*Nota: Con este último post damos por concluido el primer capítulo La trilogía del dólar de nuestro esnsayo "Entre armas y caballos: Clint Eastwood y el cine western".










jueves, 2 de diciembre de 2010

El precio de la muerte

Per qualche dollaro in piú (1965) – conocida en español como Por unos dólares más y también como La muerte tenía un precio – es la segunda película que integra la famosa Trilogía del dólar del afamado director italiano Sergio Leone. Protagonizada por Clint Eastwood, le acompañan en esta oportunidad Gian María Volonté y Leen van Cleff.
Este spaghetti western trata sobre dos cazadores de asesinos (Manco y El Coronel Mortimer), en un inicio rivales entre sí, terminan por unirse con el propósito de cazar al mismo asesino: “El Indio”, un temido y despiadado bandido por el que se ofrece la más jugosa recompensa. Ambos cazadores tienen razones diferentes para atrapar a este bandido. Manco (Clint Eastwood) sigue su instinto por el dinero que ofrecen; mientras que el coronel Douglas Mortimer busca vengar la muerte de su hija a manos del sanguinario “Indio” (Gian María Volonté).
El nombre de la película tiene dos traducciones en español: Por unos dólares más (traducción literal) y La muerte tenía un precio (sentido connotativo). Creo que este segundo título es el más apropiado para la trama de la película. Me permito algunas preguntas: ¿De qué clase de precio hablamos cuando de matar a alguien se trata?, ¿Qué nos impulsa matar a alguien?, ¿Solo alguien mata por dinero o existen razones más fuertes para hacerlo? Trataré de responder estas interrogantes en la medida que vaya comentando los momentos más importantes de este exitoso film a través de los tres personajes principales.
El coronel Mortimer es un ex - militar venido amenos, dedicado a cazar asesinos, busca vengar la muerte de su hija quien fuera víctima de la obsesión desmedida de “El Indio”. Mortimer es frío y técnico en el manejo  de su pistola. Es racional y hermético. Sin embargo, tras esa fría apariencia, guarda el triste recuerdo de su joven hija asesinada. Recuerdo que se hace tangible en el dorado reloj de bolsillo que guarda una foto de su bella hija; además de la dulce melodía que reproduce  - “La Resta dei Conti” del genial músico italiano Ennio Morricone.
Por su parte, Manco (Clint Eastwood) es el hombre sin nombre. Es un hábil pistolero errante cazador de recompensas. Es nuevamente el antihéroe de Leone. Ni bueno ni malo. Sigue sus instintos guiado por el verde aroma del dinero. Por momentos creo que Clint no interpreta el papel protagónico de esta película. Si bien es cierto que aparece como el implacable pistolero vagabundo que todos queremos ver; no obstante solo busca hacerse de dinero. Esto desde ya suena frívolo. Pero claro, es la lógica de los cazadores de recompensas.  Luego, él entiende que los motivos por los que Mortimer persigue a “El Indio”  son más profundos y sanguíneos que los que él sigue. En el duelo final, Manco no aparece como parte sino como juez. Se encarga de “arbitrar” el duelo decisivo entre el coronel Mortimer y El Indio.
El tercer personaje en cuestión es “El Indio” interpretado por Gian maría Volonté. Este personaje es muy similar al de Ramón de per un pugno di dollari (1964) personificado por el mismo actor. A diferencia de Ramón, El Indio - que además de feroz asesino - es un personaje muy obsesionado y demasiado perturbado. Su desequilibrio se traduce en los momentos en que escucha la dulce melodía del reloj de la asesinada hija del coronel Mortimer.
Al final, el coronel Mortimer logra su cometido. Venga la muerte de su hija asesinando a El Indio. Luego de esto, Mortimer le expresa a Manco su intención de no cobrar la mitad de la recompensa ofrecida por capturar a este bandido y sus compinches: “tal vez en otra oportunidad”. Manco termina siendo el más beneficiado económicamente hablando.
Para terminar, tentaré dar respuesta a algunas preguntas que planteamos al inicio de este artículo. La muerte de El Indio tenía un precio tanto para Manco como para el coronel Mortimer. Para el primero, es el precio del dinero “contante y sonante” que se ofrece por la cabeza de este asesino: vivo o muerto. Para el segundo, en cambio, matar a El Indio significa vengar la muerte de su desaparecida hija.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Por un puñado de dólares


Retomando mi ensayo “Entre armas y caballos: Clint Eastwood y el cine del oeste” paso a comentar la película Per un pugno di dollari (Por un puñado de dólares) del primer capítulo titulado La trilogía del dólar. Los otros dos films que luego comentaré en post sucesivos son: Per quelche dollaro in piú (1965) e Il buono, il brutto e il cattivo (1966).
Per un pugno di dollari (1964) es una película italiana dirigida por Sergio Leone y que pertenece al género de los spaghetti western. El reparto estuvo integrado por Clint Eastwood, Marianne Koch, Gian María Volonté entre otros. Este film significó el salto al estrellato de Clint Eastwood como actor protagónico de la pantalla grande.
La trama se desarrolla en México de la segunda mitad del S. XIX, en el pueblo fronterizo de San Miguel. En este lugar predominan la injusticia y el terror. Dos son las familias que se disputan el control del pueblo: los Rojos y los Baxter. Los primeros, dedicados a la venta ilegal de licor; los segundos, a las armas de fuego. Bajo este contexto hace su aparición Joe (Clint Eastwood), un pistolero errante quien- al conocer el caos por el que pasa el pueblo de San Miguel – hará todo lo posible por sacar provecho de esta situación.
Vayamos por partes. Para empezar, el pueblo de San Miguel es un sitio sin autoridades legales. Impera el caos y la violencia que se traduce en un pueblo fantasma en el que dos familias se odian a muerte. Aquí vemos a dos clanes violentos y ambiciosos. Particularmente creo que los Rojos, comandados por don Miguel, Esteban y el implacable Ramón (Gian María Volonté) – con quien Joe tendrá un enfrentamiento al final de la trama - , son la familia más violenta de entre las dos.
Los Rojos tienen una presencia más protagónica a lo largo de la película. Como cuando un equilibrado don Miguel le da un puñado de monedas a Joe por haber asesinado a cuatro hombres de los Baxter. O cuando el fiero Esteban sospecha en todo momento de las intenciones de Joe. Por último, está el temido Ramón - a quien veremos también en Per qualche dollaro in piú como “El Indio”. Éste último es un bandolero empedernido. Disfruta asesinando a la gente. Es violento a más no poder y está perturbadamente obsesionado por Marisol (Marianne Koch), una mujer víctima de los caprichos enfermizos de Ramón.
Por su parte, los Baxter aparecen como los menos malos de la trama. En realidad, buscan vivir en paz con los Rojos. Al final son víctimas de la ira desmedida de éstos quienes, encolerizados tras la huida de Joe, se ensañan con los miembros de esta familia.
Finalmente centrémonos en el personaje de Joe protagonizado por Clint Eastwood. Aquél es un pistolero errante. Poco o nada se conoce del. No se sabe de dónde viene, ni a qué lugar irá. Joe es el hombre sin nombre. Es el americano que piensa en sacar provecho de la situación de anomia existente en San Miguel. Es el extranjero que regresa a saldar cuentas con Ramón. Es el forastero que se encuentra en medio del caos: “de un lado los Rojos, de otro los Baxter”.
Muchos especialistas definen a Joe como un antihéroe. No es bueno. Ni malo. Si bien es cierto que su lógica gira entrono al dinero; hay que aclarar que también existe en él un impulso de bondad y de hombre justiciero. Tal es el caso de Marisol a quien Joe se encargará de ayudar al juntarle con su esposo Julio y su pequeño hijo Jesús. Así también muestra preocupación por Silvanito el cantinero quien – pese a las torturas que le propinan los Rojos- nunca traicionará a su amigo forastero.
 Joe además de ser diestro con su pistola 45 es muy inteligente. Es ladino para negociar tanto con los Baxter como con los Rojos. No sólo tiene el aval de su revólver, sino  también el poder de la información: “La vida de un hombre por aquí depende de una simple información”. Es ahí donde marca la diferencia. Informa a los Baxter de que los Rojos han asesinado a unos soldados mexicanos. A su vez, comunica a los Rojos de que los Baxter saben de la matanza y que van camino al cementerio por los cadáveres y así poder denunciarlos.
Claro que Joe no siempre sale bien librado. Sufre una tremenda paliza una vez que los Rojos descubren que él colabora para los Baxter. Podemos ver que su viveza le hace pasar un mal rato. Palizas como éstas también las padecerá en las otras dos películas de la Trilogía del dólar de Leone.
El enfrentamiento final entre Joe y Ramón se presenta como el momento decisivo de la trama. Creo que esto es algo marcado en  los tres films de Leone. En los tres casos, el desenlace final está marcado por la tensión de los personajes y por la estela redentora del antihéroe (El hombre sin nombre) quien termina siendo la persona decisiva entre el vivir o el morir.
En Por un puñado de dólares, Joe regresa para vengarse de los Rojos. Especialmente retorna para saldar cuentas con el fiero Ramón quien en alguna oportunidad hizo ver a Joe que cuando un hombre con una 45 se encuentra con otro con un rifle (Winchester); el hombre con la pistola será hombre muerto.
Ramón es quien porta un imponente rifle Winchester; mientras Joe, su letal 45. El americano se encarga de demostrarle a Ramón que está completamente equivocado. Llegado el momento en que cada uno disponga solamente de una bala para cargar su arma, será el más hábil y el más rápido el que triunfe.
Por último, si tengo que elegir entre las tres escenas finales de la Trilogía del Dólar; entonces tendría que elegir este como el menos épico. Los dos siguientes son más caballerescos, marcados por la tensión. Pero éste no deja de ser un buen final.
En conclusión, yendo más allá de la trama de esta película, creo que Clint Eastwood supo sacar provecho a la larga de su experiencia europea bajo la dirección de Leone. Posteriormente dio una muy buena perspectiva al género western en las películas que le tocó dirigir. En mi particular punto de vista irá de menos a más. Empezando con La venganza del muerto (1970); El fuera de la ley Josey Wales (1975); El jinete pálido (1985) y por último  en Sin Perdón (1993).                                     

viernes, 19 de noviembre de 2010

La historia de mi vida


“La historia de mi vida es la historia de las personas que intervinieron en ella.
Nunca he sido tan feliz como lo soy ahora en este delicioso lugar de agua, pastos y luz de sol.
La mía es una historia de fe y traición y de aprender a confiar de nuevo.
Lo recuerdo todo”.

Con estas sentidas palabras, Belleza Negra, un hermoso caballo negro, habría de recordar aquellos momentos de su vida marcados por la presencia de personas de quienes llegó a conocer lo bueno, lo malo y lo feo del ser humano.
Por otra parte, son pocas las películas que he visto y que han provocado en mí las más tiernas emociones: alegría, melancolía o tristeza.
Este film tan especial es el que me motiva a escribir las siguientes líneas.

Black Beauty (Belleza Negra) es el título original de esta maravillosa película filmada en 1997, dirigida por Carolina Thompson, con el guión de Anna Sewell y la música de Danny Elfman. El reparto estuvo integrado por Sean Bean, David Thewils, Jim Carter y Meter Davison.

Belleza Negra es la historia de un corcel negro nacido en la Inglaterra del siglo XIX. A lo largo de su vida, Belleza servirá a una serie de amos. Algunos serán buenos, otros no tanto. Unos serán amables y sensibles: “el buen trato hace a los buenos caballos”; otros, en cambio, serán crueles y despiadados: “el mal trato los arruina”. Alternará momentos de felicidad con tiempos difíciles de su vida.

Los primeros pasos de Belleza Negra están marcados por su nacimiento. Siguiendo en todo momento a su madre, Belleza empieza a adaptarse al ambiente que le rodea. Poco a poco va adquiriendo autonomía. Comienza a rodearse de sus demás amigos potros. Luego llega el momento en que su entrenador le coloca el bocado (una fría barra de hierro que se coloca a los caballos en la boca), la silla de montar y los zapatos de hierro. Un paso crucial para el joven corcel – y para todo caballo en general que pretenda ser empleado como medio de transporte. Finalmente llega el momento en que Belleza tiene que partir. Irá a un “nuevo hogar”. Sus verdaderas vivencias están a punto de comenzar.

Sus nuevos amos viven en el campo, específicamente en Birtwick Park de propiedad del hacendado Gordon. Justamente es la esposa del hacendado quien le pone el nombre de Belleza Negra. En el establo de Birtwick Park, Belleza recibirá los cuidados de John y de su sobrino Joe.
Sus dos amigos inseparables serán Ginger y Piernas Alegres. La primera, una hermosa yegua color marrón; el segundo, un simpático pony blanco.

Los momentos vividos por Belleza Negra en Birtwick Park serán inolvidables. Las gratas aventuras sucedidas quedarán por siempre grabadas en las retinas de su mente. Esta fue la etapa más feliz de su vida. Sin embargo, la dicha no será duradera. Debido al mal estado de salud de la esposa del hacendado, las cosas cambiarán rotundamente. La pareja Gordon se ve obligada a dejar Birtwick Park y, por ende, tienen que desprenderse de muchas de sus cosas preciadas entre los cuales se encuentran Belleza Negra y sus amigos quienes seguirán destinos diferentes. Por ejemplo, Piernas Alegres es el primero en partir, en cambio Belleza y Ginger seguirán juntos. Las cosas no volverán a ser las de antes.

Joe  - con el dolor de su corazón - se ve obligado a vender a la pareja de caballos que dan a parar a la mansión de una excéntrica dama inglesa (Lady Wexmire), amante de la perfección y de los caprichos palaciegos. Es el tercer lugar que le toca vivir. El nuevo ambiente le resulta frío, disciplinado e indiferente. Sin embargo los gratos momentos en Birtwick Park están siempre presentes en la memoria de Belleza Negra. Aquí se produce un punto de quiebre para ambos caballos. Se separarán definitivamente.

El cuarto resultó ser un “horrible amo” dedicado a la renta de caballos al que todos odiaban. Sin pena ni gloria, nuestro  cuadrúpedo amigo termina en la feria de caballos – especie de mercado donde se venden a estos animales. Belleza espera con resignación a su nuevo amo. Por algún momento cree percibir la presencia de Joe. Se impacienta. Le busca con la mirada, pero no hay ningún indicio de él.

En dicha feria, Belleza será comprado por un buen amo: Jerry. Por 17 guineas, este cochero le prodigará buenos tratos.
Ahora Belleza Negra tiene un nuevo nombre: Jack Negro. Trabajará en la ciudad. Se puede percibir el ambiente comercial y convulso de la misma. Si bien es cierto que Jack Negro (Belleza Negra) ya no es joven y que el trabajo en la ciudad le resulta muy desgastante; no obstante Belleza sabrá adaptarse  a este nuevo estilo de vida.

La etapa que le tocó vivir al lado de Jerry y su familia es lo más parecido a su feliz estancia en Birtwick Park: “Las buenas personas, hacen los buenos lugares”. No obstante se suceden algunos momentos tristes. Belleza se reencontrará con su amada Ginger. Sus ojos apagados y su magro cuerpo evidencian una vida difícil. A los pocos días la frágil Ginger deja de existir.
Como si fuera poco, Jerry el amo de Belleza Negra enferma gravemente de salud. A causa de un mal pulmonar se ve obligado a dejar la ciudad y con el a Jack Negro.

Aquí se inicia el desenlace final de la película. El siguiente dueño de Belleza Negra (el sexto) resulta ser un “comerciante en granos”. Por dos largos años, Belleza Negra tiró de un pesado coche hasta que su cuerpo no pudo más.
Es así como regresa al mercado de caballos. Espera indiferente, sin vida y sin pasión por un nuevo comprador. A nada tiene sentido para él.

La escena final es muy conmovedora. En el interior de un establo, Belleza Negra junto a otros caballos espera ser vendido. A su corral se acerca un padre con su hijo. Ambos se dan cuenta que el maltratado caballo debió ser de clase en algún tiempo pasado. En ese momento es cuando Joe, hecho hombre, se acerca a ambos y juntos observan al triste cuadrúpedo. Joe no logra reconocer a Belleza y se marcha. Pero él sí le reconoce. Tal vez sea la última oportunidad que tenga. Por unos instantes, el fuego de su vida retorna. Comienza a relinchar.  De espaldas a Belleza, Joe consigue reconocer esa voz inconfundible. Ese sonido particular que hizo de Belleza Negra un caballo distinto. Lentamente gira y con lágrimas en los ojos, Joe regresa sobre sus pasos hacia su querido amigo. “Aquí estoy… estás a salvo ahora” le dice. Los malos tiempos han llegado a su fin.

El último momento de la película muestra a Belleza Negra como al principio. Se le ve descansando “en este delicioso lugar de agua, pastos y luz de sol”. Belleza vive tranquilo, ahora, dice, “llevo un año y medio viviendo en este lugar: feliz”. Nuevamente “mi vigor y mi espíritu volvieron”. Con Joe como amo “estoy en casa”. Por fin “mis problemas se acabaron”. Belleza Negra siempre tendrá “el recuerdo de mis amigos de Birtwick Park” y pase lo que pase ya “nada podrá separarnos de nuevo, nunca”.

Esta fue la historia de su vida. Recuerdos que Belleza Negra siempre tendrá en su memoria. Fueron los momentos felices vividos en los verdes campos de Birtwick Park junto a sus eternos amigos Ginger y Piernas Alegres.